Ingeniería

El dilema: "cuánto más antiguo el material, más caro su mantenimiento"

Uno de los pilares sobre los que se basa actualmente el atractivo que genera el Ferrocarril de Sóller entre sus innumerables admiradores es su autenticidad y antigüedad. El Ferrocarril de Sóller es un tren y un tranvía de principios del siglo XX que evocan entre los viajeros un auténtico viaje al pasado. Este atractivo ha cobrado protagonismo durante las últimas décadas de manera exponencial: Cuántos más años tiene el ferrocarril mayor es su atractivo.

Sin faltar a este carácter antiguo y a su autenticidad, la empresa Ferrocarril de Sóller se ve obligada a realizar también de forma exponencial, cada vez mayores inversiones en el mantenimiento y en la reparación del tren y del tranvía con el fin de garantizar un servicio de transporte, con una capacidad y frecuencia cada vez más exigentes.

 

Una joya ferroviaria

El ferrocarril se caracteriza entre otras cosas por ser un ferrocarril de vía estrecha, con un ancho de vía de 914 mm (yarda inglesa) poco común en la actualidad y por presentar un material móvil antiguo muy variado, de carácter detallista y mantenimiento artesanal.

Además, el Ferrocarril de Sóller, destaca por el especial y atractivo trayecto que realiza superando la barrera natural que supone la Sierra de Alfàbia, con sus 2,8 km de ancho y 496 metros de alto. Para ello, el ferrocarril, en un tramo de tan sólo siete kilómetros supera un desnivel de 199 metros con una pendiente de 23 milímetros, atraviesa trece túneles con longitudes que van de los 33 hasta los 2.876 metros, sobrepasa varios puentes, el viaducto “dels cinc-ponts” de cinco arcos con luces de 8 metros de altura y cuantiosas curvas, algunas con radios inferiores a los 190 metros.


 

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